Un chef italiano afincado en Galicia desarrolla la primera máquina aromatizadora de alimentos

La feria Xantar, dedicada a la gastronomía, que se celebra en Expourense cada año ha servido en esta ocasión como plataforma para presentar una revolucionaria máquina que parece que en poco tiempo podría ocupar un lugar importante en las cocinas de los restaurantes, caterings e incluso en las viviendas. Se trata de una aromatizadora de platos, una máquina que permite dar aroma y sabor a los platos sin salsas ni grasas añadidas.

En el apartado de utensilios de cocina estaban las batidoras industriales, los hornos de gran capacidad, los sopletes para flambeado… y puede que dentro de poco, las aromatizadoras. Se trata de un invento realizado por el cocinero italiano afincado en Galicia, Flavio Morganti, que cuenta con el apoyo en la fabricación y posteriormente en la distribución de la empresa de maquinaria alimentaria industrial Rosareiro, que calcula que pueda estar a la venta este mismo verano para uso industrial.

¿De qué se trata?
Pero ello no significa que de descarte su uso doméstico aunque habrán que afinar algunas cosas como el tamaño o el diseño, pues en esencia, y nunca mejor dicho, se trata de una especie de horno en el que se introducen los platos y mediante presión, el concentrado de especie aromatizada deseada, por lo que mediante la vaporización de ésta sobre el alimento, éste queda impregnado del sabor y el aroma deseados sin necesidad de añadir salsas o condimentos a mayores, que sumen calorías y colesterol al plato.

Esta es su principal ventaja ya que aquello que normalmente le da sabor a un plato no es exclusivamente la base, ya sea carne, pescado o vegetales, sino las especias con que se condimentan y las salas con que se adornas y acompañan. El caso es que para que penetren hay que elaborarlas de formas excesivamente densa lo que muy a menudo se traduce en grasas, calorías, colesterol y demás tabúes de la cocina sana que preconizan los grandes cocineros y los médicos nutricionistas. Se trata pues de dar sabor sin aumentar el número de calorías.

Mismo sabor, más saludable
Se trata pues, de una excelente idea, excepto para quienes valoran como lo mejor de cada plato las sopas que se pueden hacer al terminar con la salsa y el pan, algo que se pierde con esta revolucionaria máquina, pero que se gana en salud, vaya, que las arterias están muy a favor del invento aunque el paladar ponga más cara de ajo. El nombre comercial del artefacto ya lo dice todo, AromaAroma, y permite dos opciones: bien vaporizar el condimento sobre el plato, como si de un spray se tratase; bien ahumarlo, por lo que las posibilidades para jugar con sabores y olores que permite es enorme.

Habrá que ver si en un futuro no muy lejano la reducción de vinos como salsa de acompañamiento a las carnes se presentan en vapor en lugar de en líquido y si el invento desbanca del primer lugar de los más originales de la cocina a la famosa reconstrucción de tortilla de patata. De lo que no cabe duda es de que, en una sociedad cada vez más preocupada por lo que come y obsesionada por rebajar las calorías de los platos, sin renunciar al sabor, esta máquina puede convertirse en el utensilio indispensable en las cocinas de los restaurantes, y quien sabe si quizá de casa.